12 febrero 2013 ~ Ningún comentario

Las estrategias de desarrollo regional. La especialización inteligente

Actualmente se está poniendo de moda la expresión “estrategias de especialización inteligente” para referirse a los modelos de desarrollo regional que la Unión Europea va a exigir a las regiones si quieren optar a recibir fondos estructurales. Es un nuevo aporte a la metodología existente para la programación de dichos fondos, y la misma se basa en favorecer la innovación, la investigación e iniciativa empresarial en todos los Estados miembros y regiones de la UE.

Se trata de identificar las características y activos exclusivos de cada país y región, subrayar sus ventajas competitivas y reunir a los habitantes y los recursos regionales en torno a  una visión de futuro que tienda a la excelencia.

Mucho me temo que, en los momentos actuales, este planteamiento de la Comisión quede grande a muchas regiones españolas. De mis viajes y reuniones por España con instituciones públicas y privadas regionales observo los mismos planteamientos de falta de criterio, de conocimiento, de seriedad y compromiso con el desarrollo de los territorios. Las estrategias de especialización inteligente son una idea muy bien intencionada de la Comisión Europea en su intento de favorecer el desarrollo de los territorios europeos. Sin embargo, según pasa el tiempo, percibo que estas estrategias, bien descritas en papel, no son desarrolladas ni ejecutadas con éxito debido a una serie de dificultades en el despliegue de los recursos tecnológicos, humanos y financieros regionales, así como en la orientación del mercado a cubrir, ya sea en el sector privado o en el público.

En el sector público las razones pueden ser las siguientes:

  • Falta de preparación de los responsables políticos para entender la necesidad de las estrategias a medio plazo en el desarrollo regional. El mundo cada vez es más complejo y la realidad es global.
  • Actuación por impulsos priorizando el día a día.
  • Standarización de las estrategias basándose en modelos de otros lugares y no en las necesidades propias (existencia de multitud de incubadoras de empresas, centros tecnológicos y estructuras creadas por y para la infraestructura y no para su utilidad).
  • La oferta de servicios públicos no está en línea con la demanda del territorio.
  • Carencia de sistemas de evaluación de resultados y, cuando los hay, basados en transacciones (número de beneficiarios) y no en transformar el entorno.
  • Falta de colaboración entre diferentes administraciones y agentes socioeconómicos.
  • Quiebra de la gestión del conocimiento.
  • Visión cortoplacista.
  • Excesiva dependencia de las subvenciones.
  • Incapacidad para definir políticas activas que permitan gastar los recursos de los Fondos estructurales.
  • Actuación europea por y para la financiación, sin valorar el conocimiento, la mejora y la competitividad.
  • Desconocimiento absoluto de los ciudadanos de los recursos y actuaciones que la Unión Europea pone a su disposición a través de los diferentes gobiernos regionales.

Sería muy simple por mi parte esperar que la Estrategia 2020 y las Estrategias de Especialización Inteligente que cada región debe definir cambiaran este modo de actuar y de ejecutar los fondos europeos. Sin embargo, viendo la realidad y cómo se están desarrollando estas estrategias, así como los estudios y actuaciones necesarios durante estos meses (más de lo mismo) no veo cambios sustanciales que permitan cambiar la tendencia. Volveremos  a desaprovechar los recursos en muchos casos, en el supuesto de que lleguemos a gastarlos.

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