26 octubre 2011 ~ Ningún comentario

El desarrollo territorial en un contexto global. La competitividad de los territorios

Desde hace unos meses estamos realizando una iniciativa pionera, innovadora y necesaria en la Región del Lazio en Italia. El gobierno regional nos ha contratado para ayudar a las organizaciones operativas sobre el territorio (ayuntamientos, agentes económicos y sociales, asociaciones, empresas, etc.) a ser competitivas en un entorno global. Desde la Administración Regional se es consciente de que si no se actúa de forma directa y contundente se corre el riesgo de “perder el tren” del desarrollo.

De todos es sabido que la realidad actual en la que todos debemos actuar es muy diferente de la que existía hace sólo cinco años. No me refiero sólo a la crisis económica, que es una realidad para los países europeos, sino al cambio geoestratégico que se está produciendo en el mundo y que hace que las inversiones, la creación de empleo y los mercados están cambiando de continentes. Por ello, es verdad que estamos inmersos en una crisis financiera, pero no es menos cierto que Europa ha perdido su papel hegemónico global. Si desde Europa no podemos competir en términos de salarios y costes de producción, y las líneas públicas tradicionales de financiación están agotadas, ¿qué podemos hacer en el futuro para seguir manteniendo nuestro nivel de bienestar y crear nuevos empleos?. El mundo ha cambiado tanto que los europeos tenemos competidores muy fuertes en el mundo en sectores que tradicionalmente eran nuestros.

La primera consecuencia de esta situación es que es necesario y urgente replantearse los modelos de desarrollo, la estructura económica y los proyectos que durante los últimos años se han estado produciendo en los territorios europeos y, sobre todo, en los españoles. Si hay que competir a escala global no sirven los modelos locales o regionales que hasta la fecha han imperado. Es necesario “desaprender” de lo hecho hasta ahora y desarrollar nuevas ideas, proyectos y modos de hacer.

Para ello, en Italia hemos aglutinado a los agentes sociales de la Regione Lazio (Ayuntamientos, agentes económicos, organizaciones, empresas, etc) y estamos desarrollando actividades de formación y coaching utilizando la metodología del “business model innovation”. Esta metodología está permitiendo, a las personas que actúan y trabajan sobre un territorio, conocerse, interactuar entre ellas y desarrollar proyectos concretos y necesarios para el territorio donde cada uno desarrolla su actividad. Lo hacen en conjunto, mezclándose empresas con ayuntamientos, estos con organizaciones sociales, etc. Todos tienen conocimiento “del otro” y saben como actuar de forma colaborativa para el beneficio común. Piensan, además, desde una perspectiva global. El mundo es su escenario y sobre el que tienen que diseñar los proyectos que pueden ser beneficiosos para el territorio y cada una de sus organizaciones. Estamos internacionalización el desarrollo territorial. La iniciativa se ha denominado Europa in comune.

Para cambiar modelos de desarrollo es necesario cambiar antes a las personas, y esto es precisamente lo que estamos haciendo como paso previo. Durante todos los años que llevo actuando en el ámbito de los proyectos europeos siempre he sido consciente de los cuatro problemas principales que se daban al comenzar una nueva iniciativa: El primero estaba relacionado con la idea. Casi nunca se tienen ideas innovadoras ni adaptadas a la realidad del mundo que nos rodea. Durante mucho tiempo hemos copiado lo que se hace en otro territorio vecino, o nos hemos limitado a solicitar las subvenciones existentes por parte de la Administración pública. No han existido aproximaciones proactivas para generar proyectos verdaderamente dinamizadores de los territorios ni de las organizaciones que en ellos se integran. Esto con honrosas excepciones, por supuesto. Nos cuesta mucho reflexionar y ser creativos para lanzar buenos proyectos. Sin embargo, esta característica es imprescindible en el mundo actual. Sin buena ideas que generen buenos proyectos y actuaciones no habrá posibilidad de desarrollo.

El segundo problema ha sido siempre el considerar que para hacer un proyecto estoy mejor sólo y no necesito colaborar con otras organizaciones ni entidades de mi territorio. Esto ha provocado que las diversas organizaciones activas en un mismo territorio hayan estado de espaldas unas a otras durante mucho tiempo, duplicando proyectos, recursos y acciones. No ha existido un verdadero trabajo colaborativo y eficiente. La escasez de recursos en el futuro hace necesario ser abiertos, trabajar en equipo y asumir la integración de otras organizaciones a los diferentes proyectos. Esto supone un cambio de mentalidad importante por parte de las personas que trabajan en el ámbito del desarrollo y para el que no están preparadas ni formadas.

Por último, el tercer problema es la falta de visión global a la hora de encarar los proyectos. El componente internacional casi nunca existe y el posicionamiento de los proyectos y actuaciones sobre el territorio es casi siempre demasiado localista o regionalista. La globalización ha hecho que estos planteamientos no tengan ningún sentido. Sin embargo, las personas que actúan en el ámbito del desarrollo territorial no están formada sin preparadas para contar con este elemento, y que cualquier actividad que se plantee tiene que tener en cuenta. Si no somos capaces de posicionar mi territorio en el contexto global estaré fuera de dicho contexto global. Todo esto dicho en términos de generación de actividad económica y empleo.

Por ello, hemos iniciado nuestras actividades en la Regione Lazio comenzado por las personas, para aumentar su capacidad de proponer proyectos y actuaciones que generen retornos, sean autosostenibles y tengan en cuenta los nuevos desafíos para que sean exitosos.

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